Hoy la Argentina vive una etapa más de una revolución

   Hoy la Argentina vive una etapa más de una revolución que, desde nuestro origen como Nación Soberana, está socavando nuestras raíces cristianas cuyo objetivo es laicizar hasta la conciencia individual.
El Dr. Plinio Correa de Oliveira, en su obra Revolución y Contra-Revolución, expresa que “esta Revolución es Universal, es Una, es Total, es Dominante y es Posesiva”. De tal modo que, en este proceso, hay un método y una planificación por parte de la izquierda laicista y atea, que procura, por medio del liberalismo pragmático y el izquierdismo violento, poner esta sociedad de rodillas.
El 8 de agosto de 2018, Día de Santo Domingo de Guzmán, quien recibiera de Nuestra Señora el arma invencible contra las huestes anticristianas: el Santo Rosario, la sociedad argentina dijo NO al aborto y venció en una batalla en la que está implicada América entera. Pero no es suficiente. La ofensiva modernista continúa, aparentemente desordenada, pero con una lógica prolija y metódica. Mientras avanza con el aborto, prepara su próximo paso ya en ejecución: imponer la ideología de género.

Hoy ya está aceptado que el Estado promueva la educación sexual en la escuelas. Éste es el caballo de Troya a través del cual se impondrá la dictadura de la ideología de género en la sociedad, de forma casi imperceptible.
Recordemos que la función de la Administración Pública no es la de educar, sino la de instruir. Es decir, la de colaborar con la FAMILIA en la educación que sólo le corresponde a ésta.
Destruyendo la Familia y educando la prole se conquista la sociedad y se la transforma en masa (Idea Marxista aplicada por Lenin) eliminando la Sociedad Cristiana.


A partir de la educación laica, el matrimonio civil, el divorcio, el “matrimonio” entre personas del mismo sexo, la aceptación de la auto-percepción del género, el aborto y llegando ya en otros países a la perversión de aceptar “matrimonios” entre seres humanos y otras especies, e incluso la pedofilia, de esta manera por medio del Estado, la Revolución fue adoctrinando y enajenando el derecho individual de las personas.
Con lo cual, se masifica la sociedad imponiendo la Ley Humana sobre la Ley Natural, cuyo objetivo es lograr un control demográfico pragmático y a-religioso a través de los métodos anticonceptivos, el aborto y la eutanasia. Así se transforma a Dios en un magma universal y agnóstico, aceptado también, por gran parte de la Jerarquía Eclesiástica desde un ecumenismo extremo.
Cualquier sociedad que acepte esto está condenada a su desaparición. Negar la LEY NATURAL es negar la LEY DE DIOS. Aceptar una ley injusta es negarse como persona libre y soberana, dueña de si misma y CREADA A IMÁGEN Y SAMEJANZA DE DIOS.

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