Imágenes de la Marcha contra la Ideología de Género en todo el país

La sociedad argentina, educada y tradicionalmente respetuosa de las costumbres heredadas de nuestros antepasados, cree hasta el día de hoy que la democracia es el único sistema de gobierno justo equilibrado y posible para vivir en paz y tener equidad entre las distintas culturas regionales de la que se compone nuestra Nación, lo cual no es cierto, pero no es el caso que nos ocupa.

El caso que nos ocupa es que, gracias a ese respeto y amor por la paz, nuestra Nación adoptó un sistema de gobierno verdadero, pero como toda institución humana, factible de ser deformado y hasta corrompido. Al punto que, en nuestros días, los representantes elegidos por los ciudadanos con capacidad de votar, no solo no cumplen los proyectos anunciados en las campañas electorales, sino que dictan leyes en contra de los votantes que depositaron su confianza en ellos anhelando paz y equilibrio; paz y equilibrio o MORAL que es justamente el que logra el equilibrio económico y la justicia.

Mientras todos estamos de acuerdo en que la ley condene al que mata, en las Cámaras se sigue intentando aprobar una ley de aborto contraria a la LEY NATURAL y mientras tanto, de forma dictatorial se pretende imponer también desde la ley, una ideología que atenta contra el desarrollo armónico sustentable y progresista de nuestra Nación.

Las manifestaciones  públicas que se realizan en tantas ciudades de nuestra patria, en contra de estas intentonas incentivadas desde la administración estatal, son un plebiscito y una orden perentoria para aquellos que recibieron el mandato de hacer las cosas para las que fueron elegidas y no para imponer sus caprichos y conveniencias, según la influencia  y presión económica extranjera, de potencias que sólo buscan dominar eugenésicamente el crecimiento de la población mundial.  Sobre todo, en países potencialmente ricos a los que sólo le hace falta la voluntad de trabajar y producir para un desarrollo material, intelectual y cultural que las ponga nuevamente en el lugar de privilegio que alguna vez ostentaron.

Argentina es una de esas naciones, que, por desgracia tentada por la demagogia especulativa, llegó a los días de hoy a permitir que quienes ostentan un poder delegado para defendernos, lo utilicen para dominarnos.

Los ciudadanos que se han manifestado demuestran que la administración gubernamental camina en dirección contraria al del común de la gente.

Nuestras costumbres ancestrales, la base de nuestra sociedad es occidental y cristiana, por tanto inspirada en la filosofía del Evangelio; Mientras esa filosofía fue atendida por pueblo y gobierno, nuestra Nación prosperó. A partir de nuestra falta de atención, corremos el riesgo de que este deterioro moral continúe como una fiebre mortal, que nos pondrá en el mismo camino que otras naciones de Hispanoamérica, subyugadas por la filosofía atea del comunismo, que, cambiando el paradigma del odio de clases por el del odio entre los sexos, pretende desterrar a Dios y a su Santa Iglesia de nuestras Tradiciones y modos de vida.

Nuestra Señora de Lujan bendiga y proteja  a las valientes familias que se manifiestan en defensa de esta Nación de la que Ella es Reina y Madre.

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