Argentina una Nación Católica que fue protagonista del Congreso Eucarístico más solemne unánime y grande de la historia de Hispanoamérica se debate entre la fidelidad y la apostasía, ¿Cómo se llego a esta situación, en que la sociedad deberá elegir entre dos males?
No es con sorpresa ni asombro que hacemos esta reflexión.
Los acontecimientos recientes son una confirmación de una serie de eventos que se dirían planificados y no una casualidad.
Desde hace décadas en nuestro país se viene gestando una revolución, por momentos violenta como fue en los tiempos de la guerra del E. R. P. y Montoneros, que quiso separar una provincia del resto de la Nación, por momentos dialectico intelectual pero nunca pacifica, siempre violenta, autoritaria y hasta dictatorial como lo estamos viviendo hoy.
Ante esta situación hay dos caminos…….
Seguir anestesiados, muriendo lentamente…o salvar el cuerpo herido de la Nación con sacrificio y dolor pero con firmeza e intención de erradicar los focos infecciosos y putrefactos.
Podríamos enumerar infinidad de cosas, pero en esencia es el haber perdido paulatinamente la capacidad de pensar por nosotros mismos y dejarnos guiar por falsos líderes, la mentalidad populista y el progresismo eclesiástico deformador del evangelio aunado a la razón revolucionaria que ensangrentó los años setenta, hoy se manifiesta con la arrogancia propia del pensamiento relativista liberal que prioriza el cortoplacismo y la conveniencia personal a la grandeza cultural transmitida por nuestros antepasados.
Argentina está en un estado hemipléjico, es un paciente mal medicado al cual se pretende curar con recetas políticas económicas, que a pesar de estar consciente de lo que le pasa, no puede reaccionar dado que el diagnostico esta errado. Nuestro problema es moral, claramente aceptamos argumentos falaces y sofismas con tal de no perder un cierto estado de comodidad que falsos líderes nos prometen, a la parálisis se adiciona la desilusión y no atinamos a encontrar el camino real que nos llevaría al hogar paterno.
La cura esta en regresar a las fuentes fundacionales de nuestra nacionalidad, heredera de la Civilización Cristiana respetuosa de los principios emanados de la filosofía del Evangelio, según lo manifestara magistralmente Su Santidad el Papa León XIII.
Pidamos a Nuestro Señor por medio de Nuestra Señora de Lujan, que esta gran Nación que parece dormir, despierte y permita el reinado social de Cristo en nuestra patria.
Viva Cristo Rey.


Fransisco José Balbiani

Presidente de la Asociación Civil Por la Paz del Campo

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